En el 2016 se registraron 235,000 demoras en vuelos comerciales, casi la mitad son responsabilidad de las aerolíneas Hay un spot que se escucha todo el día en la radio en el que la Cámara de Diputados se llena la boca diciendo que con la nueva Ley de Aviación Civil, si se retrasa tu vuelo ¡serás recompensado!

De acuerdo con datos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, durante el 2016 se registraron 235,000 demoras en vuelos comerciales, de los cuales casi la mitad fue responsabilidad de las propias líneas aéreas.

Hay ocasiones en que la negligencia y falta de pericia de los empleados de las líneas aéreas son evidentes para los pasajeros, pero hay momentos en que los retrasos ocurren por circunstancias que escapan al conocimiento de los usuarios y es ahí donde inicia el reparto de culpas a terceros.

¿Las líneas aéreas se ponen de acuerdo para el mal servicio?

Está claro que aeropuertos como el de la Ciudad de México poco ayudan a la puntualidad y que en el caso de esta zona del país hasta las cenizas del volcán afectan las operaciones.

Habrá pues muchos aspectos donde será difícil la implementación de las nuevas regulaciones de la aviación comercial porque hay muchas puertas de salida para incumplir, desde el reparto de culpas por la impuntualidad, hasta los argumentos de alinearse con acuerdos internacionales para cobrar por las maletas.

Pero todo este asunto de la aplicación de más controles y menos abusos para los pasajeros ha generado otro frente que puede merecer la competencia de la autoridad.

Hasta ahora quien se ha hecho notar es la Procuraduría Federal del Consumidor, pero es posible que se requiera que la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) investigue si las líneas aéreas no se están poniendo de acuerdo para fijar precios, políticas y hasta rutas.

Hay varios indicios de que esto podría estar sucediendo. Pero hay en especial un hecho que puede ser incluso hasta una confesión de parte.

La Cámara Nacional de Aerotransportes reaccionó a la entrada en vigor de las nuevas disposiciones legales con la advertencia de que este cuidado de los usuarios y sus derechos podría implicar un aumento en el costo de los pasajes.

Todo estaría muy bien si la declaración fuera de Aeroméxico o Interjet, pero no de la agrupación de todas las empresas de ese sector. Es como cuando las agrupaciones de tortilleros anuncian incrementos en el costo del alimento, todos juntos y en el mismo porcentaje. Esto se llama colusión.

Si la agrupación de líneas aéreas adelanta aumentos por estas leyes que buscan frenar los abusos no debe ser tomado como una advertencia, sino como una posible falta a la competencia.

El mundo de la aviación es más sofisticado que el de las tortillas, pero no es imposible que la Cofece reporte a los usuarios si todas las mañas de estas empresas son travesuras individuales o colectivas.

Es posible que estemos en la antesala de un servicio de transporte aéreo más justo y mejor regulado, en donde quede claro que los costos de hacer volar un avión son altos, pero donde también haya conciencia de que los clientes de las aerolíneas no deben tolerar todas esas malas prácticas históricas de estas empresas.

Fuente: Enrique Campos Suárez